LIVIN’LA VIDA SIN BOMBARDEOS

fuimosbombardearalfag600_144739¿Por qué será que desde hace un buen tiempo nos insisten tan recalcitrantemente en el término “Proyecto de Vida”? Ah si, ya se. El mundo es absolutamente imbécil y por si fuera poco, cada vez somos más máquinas que seres humanos. Las máquinas más imbéciles e incompetentes que jamás se hayan creado, por cierto.

La vida de cada quien no tendría por qué ser un proyecto sino un trayecto personal que lleva su propio ritmo, uno que sea único e irrepetible, así como las huellas dactilares o la forma de las orejas. No debería existir presión alguna al respecto, ni reglas, ni manuales, ni estereotipos, ni ejemplos a seguir, ni comparaciones odiosas.

En las últimas décadas la medida de la vida a nivel global se basa en la dichosa Productividad y el capitalismo siempre ha existido, el asunto aquí y más allá de cualquier sistema económico aplastante, se trata de que ese concepto de ‘proyectar’ se consolida bajo lo material, lo tangible y sé que hay mucha gente como yo, que prefiere simplemente escribir, leer, tomar vino, disfrutar en familia y  amigos, llorar, enamorarse, festejar, viajar, abrazar, buenos besos, buenas charlas, buena música, buena energía, buenas siestas, entender, entenderse un poquito, soñar, soñar, soñar y ya está.

Pero, al mismo tiempo soy ese mismo tipo de persona que cuestiono.

Astrológicamente llevo en mí una combinación que para resumir, me hace tan espiritual como mundana. Mientras escribo ésto, está muy presente en mi cabeza, la cierta cantidad de dinero que tengo en el banco y que quiero gastar en x cosas, antes de que el euro siga subiendo y me deje de patitas en la calle y por si fuera poco, sin ropa nueva.

Yo también contribuyo en esta perdición y me declaro abiertamente contradictoria y abiertamente humana con todo lo que malo que eso implica, y sabemos muy bien que lo malo compone el 80% de nuestra condición, pero ese 20% restante muchas veces ha marcado la diferencia y muy seguramente le ha permitido a muchas almas trascender a eso que la mayoría de nosotros aun desconocemos.

En Europa me confronto cada día conmigo misma, vivo en un estado de auto-agresión que no controlo porque no quiero, porque me gusta, pues la idea es deconstruirme para luego construirme como persona de tal forma que, por fin logre coger peso en cada una de las decisiones que tomo, últimamente no son las mejores pero son las que deben ser.

Definitivamente tengo más desarrollado mi trayecto que proyecto de vida, y ni decir que ambos están hasta ahora en la carpeta de borradores, pero el primero me importa más que el segundo…o al menos eso creo.

Aquí es donde me he percatado que la única persona pieza clave en el trayecto y proyecto es mi Madre. Ella y su amor infinito capaz de traspasar dimensiones, es a decir verdad, la única que en mis 23 años jamás ha dejado de ayudarme, protegerme y apoyarme. Ella cree en mí a pesar de mi vanidad, inseguridades, caprichos, banalidades, desorden de ideas ¡y de qué manera lo hace! Ni hablar, que es también quien me heredó todo lo bueno que puede haber en mí y sé que la mejor forma de retribuirle tanto esfuerzo físico, mental y emocional depositado, es destacando como mujer dentro de esta era del “Nunca Jamás/ Cloaca Apabullante”.

El tema radica en que aún no se cómo arrancar el miedo que tantas veces no me deja, el mismo miedo que desata conversaciones en las que mis amigos íntimos me animan a ‘romperla’ porque soy alguien con buena cabeza, aparentemente talentosa y fuerte; sé que lo soy, más allá de la pretensión que pueda acarrear la frase, me lo he demostrado a mí misma en muchas ocasiones, mi vida ha tenido el voltaje que yo misma le he impreso y he logrado salir moqueando pero victoriosa de las profundidades de ese oceáno de extremos.

Disfrutar una fiesta, bailar, conocer gente nueva, perderme en el universo de una charla en diferentes idiomas, reírme a carcajadas y dar amor, son los pilares de mi trayecto, a mi manera, dentro de mis dinámicas.

Mi proyecto (aunque ya está clarísimo que detesto esa palabra, y cada vez que la pronuncio o escribo me genera realmente un escalofrío interior) es ir de la mano del trayecto que eligió mi corazón y conseguir progresivamente que el ruido de la vida baje el volumen y que me de el coraje de mostrarle (jamás demostrar) a quienes corresponda, tantico de mi ser ‘productivo’ o servible que por cierto, en este instante está en LOADING…

J’ai traversé l’Atlantique pour te rencontrer (Atravesé el Atlántico para encontrarte) es la frase de tipo chick-flick hostigante que ya he usado dos veces aquí para salirme con la mía en encuentros románticos fallidos y la única verdad, es que atravesé el Atlántico con el fin de prepararme para un master que aspiro a hacer y tantear el terreno en el país de la baguette.

En realidad, lo que tanteo es mi potrerito interior…digo, mi proyecto de vida.